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La Didáctica Socrática en la Fotografía: Enseñar a Preguntar, No a Imponer

Actualizado: hace 9 horas

En el mundo de la fotografía, nos enfrentamos constantemente a un sinfín de reglas, técnicas y enfoques que parecen ser el único camino hacia la "excelencia". Se nos dice cómo encuadrar, cómo exponer, cómo editar. Pero ¿qué sucede cuando esas imposiciones sofocan la creatividad y la subjetividad que hacen única a la fotografía? ¿Qué pasa cuando, en lugar de aprender a ver, nos enseñan a solo replicar?



Como docente y fotógrafo, he llegado a una conclusión que muchas veces va en contra de lo que se espera: las reglas no siempre son necesarias. De hecho, a menudo sobran. Al igual que Sócrates en su método de enseñanza, creo que la mejor manera de aprender y enseñar fotografía no es a través de dogmas o imposiciones, sino a través de preguntas, conversaciones y reflexiones.


El Problema de las Imposiciones en la Fotografía

En mi experiencia, muchas críticas en el mundo de la fotografía surgen de una postura rígida. Me han cuestionado por algo tan simple como fotografiar en automático. Y no porque me falte conocimiento técnico, sino porque hay momentos en los que prefiero centrarme en la escena, en la emoción, en la historia, y dejar que la cámara se encargue de lo demás.


Curiosamente, estas críticas suelen venir de los mismos fotógrafos que pasan horas editando sus imágenes en Photoshop, modificando colores, añadiendo contrastes o eliminando imperfecciones. Esto no es una crítica a la edición, sino a la falta de coherencia: ¿por qué imponer un "purismo" técnico en el disparo, pero luego intervenir la imagen hasta transformarla en algo artificial?


Al hablar con estas personas, me doy cuenta de algo preocupante: muchas veces sus argumentos no son fruto de un diálogo abierto, sino de una imposición. "Esto es lo que vale porque sí". No hay espacio para cuestionar, explorar o abrirse a otras miradas. Y eso, en mi opinión, va en contra de lo que la fotografía realmente es: subjetiva, personal, y única para cada quien.


La Didáctica Socrática en la Fotografía

Como docente, he optado por un enfoque diferente. En lugar de imponer reglas o estilos, prefiero plantear preguntas. El método socrático, basado en el diálogo y la reflexión, me ha demostrado ser la herramienta más poderosa para enseñar fotografía.

En mis clases, no se trata de decirle a un estudiante qué hacer o cómo hacerlo. Se trata de conversar:

  • ¿Qué te llamó la atención en esta escena?

  • ¿Qué historia estás intentando contar con esta foto?

  • Si esta imagen hablara, ¿qué diría?

  • ¿Por qué crees que esta composición funciona (o no)?


Estas preguntas no solo abren la mente del estudiante, sino que también me enriquecen como docente. La fotografía, como cualquier arte, es un proceso de aprendizaje continuo. Cada pregunta lleva a una nueva perspectiva, y cada perspectiva nos acerca más a comprender el poder de una imagen.


El Papel de la Subjetividad en la Fotografía

Uno de los mayores malentendidos que veo en el mundo de la fotografía es la idea de que hay un "camino correcto". Que existe una forma única y universal de hacer las cosas. Pero la realidad es que la fotografía es profundamente subjetiva.


Lo que para un fotógrafo puede ser una obra maestra, para otro puede ser una imagen sin interés. Y eso está bien. Porque la fotografía no es una ciencia exacta. Es un lenguaje visual que cada persona interpreta de manera diferente, según su historia, su cultura, sus emociones.


Esta subjetividad es lo que intento transmitir a mis alumnos. No se trata de imitar a los clásicos ni de seguir normas al pie de la letra. Estudiar a los grandes maestros, como Cartier-Bresson, Diane Arbus o Saul Leiter, es invaluable. Pero no para replicarlos, sino para entender cómo ellos encontraron su propia voz visual.


El Diálogo Como Proceso Creativo

En mis clases de fotografía callejera, narrativa o retrato, me he dado cuenta de que el mejor aprendizaje ocurre cuando conversamos. Salimos a fotografiar, pero el aprendizaje real sucede antes y después de disparar:

  • Antes de la foto: planteamos preguntas sobre lo que queremos capturar, sobre lo que nos llama la atención y sobre cómo podemos expresar lo que sentimos.

  • Después de la foto: reflexionamos juntos. Miramos las imágenes, las analizamos, cuestionamos las decisiones tomadas y exploramos cómo podríamos haber visto las cosas de otra manera.


Este proceso no solo mejora las habilidades técnicas, sino que también fomenta la confianza creativa. Porque la fotografía no es una lista de reglas a seguir, sino un espacio para experimentar, fallar, reflexionar y crecer.


La Fotografía Como Filosofía, No Como Dogma

Conozco fotógrafos que se consideran expertos simplemente porque llevan años estudiando a los clásicos. Y aunque el conocimiento técnico y el estudio son importantes, lo realmente valioso es la actitud con la que enfrentamos la fotografía.

Imponer una forma de ver el mundo no solo limita a los demás, sino que también nos limita a nosotros mismos. La fotografía no necesita dogmas; necesita apertura, curiosidad y, sobre todo, humanidad.


Enseñar a Ver, No a Imitar

Al final del día, la fotografía no se trata de reglas, técnicas o de quién tiene más experiencia. Se trata de aprender a ver. Y eso solo se puede lograr a través del diálogo, no de la imposición.

La próxima vez que alguien critique tu forma de fotografiar, pregúntales: ¿por qué? ¿Qué ven ellos que tú no ves? Y más importante aún: ¿qué ves tú que ellos no pueden entender?

Porque, como Sócrates decía, el verdadero conocimiento no viene de las respuestas, sino de las preguntas. Y en ese sentido, la fotografía es un arte profundamente socrático.

¿Qué opinas de la didáctica socrática en la fotografía? ¿Cómo crees que podemos enseñar y aprender de una manera más abierta y reflexiva? ¡Déjame tu opinión en los comentarios!

 
 
 

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